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Caos en un supermercado mayorista en la ciudad

Como aprovechar una oferta y no morir en el intento
Caos en un supermercado mayorista en la ciudad

Por Roberto Art Decó

Cientos de personas se agolparon bajo la llovizna y con cerca de ocho cuadras de cola esperaron durante horas frente a Nini, para poder aprovechar el beneficio del Banco Provincia del 50% de descuento para compras con tarjeta. El fenómeno se repitió en toda la provincia y en otros hipermercados, como Wallmart, Carrefour, Vea, La Anónima, y varios más.

 

La gente en su afán de ahorrarse algún peso (un máximo de $ 1.500 por tarjeta) comenzó a llegar a la madrugada bajo una pertinaz llovizna. La lucha primera fue  la de conseguir un changuito, empujones, insultos, hasta algunos se fueron a las manos, para poder llevarse  un paquete de papel higiénico, como dicen que ocurre en Venezuela. Un señor mayor que tironeaba de un carrito, gritaba ¡Esto es como en el 2001, pero con tarjeta! Algunos se reían

A medida que pasaban las horas, consumidores de a pie, en taxis, remises, colectivos, en pequeños autos o de alta gamma, se agolpaban frente al popular supermercado, para ver si podían llenar la heladera con la mitad de plata que gastan cuando compran en el almacén de barrio que todavía no goza de esta prebenda. Los automóviles al poco tiempo se dieron cuenta que ya no tenían lugar donde estacionar, para colmo los platenses tienen la mala costumbre de estacionar el auto lo más cerca posible de su objetivo. Así que, como vemos todos los días en las escuelas estacionar prácticamente al lado del banco que ocupa su hijo, en este caso querían hacerlo al lado de la góndola. Como era imposible acercarse, empezaron a estacionar sus vehículos por cualquier parte en doble o triple fila, en las peligrosas avenidas circundantes, o sobre las ramblas o las veredas, generando un embotellamiento de proporciones. La municipalidad platense se hizo un festín cobrando multas de $ 1.800. La ganancia para muchos, se esfumó rápidamente.

Cabe preguntarse que llevó a tanta gente sufrir esa cruel humillación de pasarse varias horas, bajo el frio y la pertinaz llovizna helada. Era el efímero ahorro? Se trata de una práctica masoquista? Es una psicosis colectiva? Nadie lo puede explicar.

La composición social de los sufrientes compradores era variada. Como todos saben, los sectores más populares no tienen tarjeta ni de débito ni de crédito, así que si un amigo o pariente no le prestó una, quedaron afuera de la promoción. Muchos eran empleados públicos que seguramente faltaron a sus lugares de trabajo, si le descuentan el día, o le aplicaron una multa, habrá sido una ganancia pírrica. También estaban los almaceneros, pequeños kioscos, que son los habituales y legítimos compradores de este tipo de negocio, justamente mayorista. Se pudieron ver personas bajar de autos de alta gamma, que se supone que tendrán tanto dinero que no les importa perderse seis u ocho horas y lo toman como un paseo, no hay que olvidar que esa gente no ha hecho todo su dinero pagando las cosas caras, al fin y al cabo ganarse $ 1.500 pesos no es poca cosa si uno tiene todo el tiempo del mundo, pero que deja de ser negocio cuando te aplican una multa onerosa, como ocurrió en este caso.

Cabe preguntarse qué está pasando en la sociedad para que sucedan estas cosas inéditas. No cabe duda que esta promoción ha tenido un éxito fenomenal. Claro, que hay que ver quiénes son los ganadores y perdedores de esta medida. A primera vista, pareciera que para los mayoristas es un buen negocio, para los bancos y las tarjetas también, sino difícilmente hubieran aceptado esta modalidad. Y de no ser por todos los contratiempos y humillaciones que sufrieron los consumidores, también salieron beneficiados. Los que no parecen haber ganado en esta cuestión son los pequeños comerciantes, que tienen los pies hinchados de estar todos los días detrás del mostrador, que hacen malabares para pagar el alquiler, los impuestos y los servicios, y que todos los días ven como la libreta del fiado de sus compradores habituales se va agrandando.

Estaremos quizás ante una nueva explosión del consumo, o será la muestra de una sociedad cada vez más salvaje, donde impera el sálvese quien pueda. Un psicólogo por allá!!