viernes, noviembre 26, 2021
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COVID-19: DÓNDE ESTÁ PARADA LA ARGENTINA

Datos reveladores que nadie tiene en cuenta
COVID-19: DÓNDE ESTÁ PARADA LA ARGENTINA

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La única verdad es la realidad

He aquí un análisis de lo que está ocurriendo en el mundo con la pandemia, y como se encuentra la Argentina con respecto a otros 24 países del resto del mundo.

Estos países han sido elegidos teniendo en cuenta que representen a los cinco continentes, de distinta cantidad de habitantes, de distintos grados de desarrollo, gobernados por variados regímenes políticos, de diferentes extensiones, de variadas etnias, pueblos antiguos y modernos.

Números, no palabras

La investigación consistió en tomar los datos oficiales de la OMS sobre la situación de cada país del orbe y ordenarlos primero alfabéticamente (Cuadro A), segundo por cantidad de fallecimientos (Cuadro B), tercero por el porcentaje que representan los fallecidos en la cantidad e habitantes del país elegido (Cuadro C), cuarto por cantidad de contagiados Cuadro D, y por último el porcentaje de los contagiados de acuerdo a la población (Cuadro E). El corte se hizo el 21 de abril, dato muy importante a tener en cuenta, porque la situación va cambiando minuto a minuto. Pero es una fotografía que sirve y que aquí se muestra.

1) Cantidad de muertos

De los países relevados Venezuela e Islandia son los que menos muertes reportan, sólo 9 el primero, y 10 el país nórdico. Claro que los bolivarianos tienen 28 millones de habitantes contra los 350 mil islandeses. En tercer lugar está Nigeria con 20 decesos, pero con una población de 200 millones de personas.

El caso de Venezuela es notable; el país se encuentra bloqueado económicamente; en virtual guerra con Trump, que amenaza con invadirlo, con una oposición que ha montado un gobierno paralelo, con una inflación sin precedentes. Se podría estar ocultando información, especulan algunas voces, pero ni Guaidó ni la CNN han salido a desmentir a Nicolás Maduro.

El opositor Guaidó declaró hace pocos días que Maduro ocultaba información, y que se podría estar escondiendo a unos 200 infectados. Por su parte, la CNN a mediados de marzo auguró una catástrofe sanitaria y se preguntaba cómo iba a hacer Venezuela para conseguir insumos, respiradores y barbijos estando bloqueada. Hasta ahora, las versiones apocalípticas no se han cumplido, aunque nunca se sabe. Se puede testear poco, y tener pocos infectados, pero los muertos son difíciles de ocultar. Si no hay que preguntarle a la vecina Ecuador, que junta los muertos tirados en  las calles.

Por su parte, a Islandia, son 350 mil habitantes, no se la puede comparar con otros países, es como una ciudad pequeña. Así La Plata y su región capital, que tiene el triple de habitantes, ostenta mejores guarismos que el lejano y frio país que no cerró las fronteras y tiene controles muy laxos.

Nigeria, a su vez, con 200 millones de habitantes, dio a conocer apenas 20 muertos. Cifra que aumentó a 21 a último momento cuando un enfermero nigeriano de Médicos Sin Fronteras (MSF) falleció en el noreste de ese país, constituyendo el primer caso de covid-19 en esa región, devastada por diez años de conflicto con el grupo yihadista Boko Haram y donde viven cerca de dos millones de desplazados. Lo curioso es que la prensa internacional auguraba un escenario de muerte incontrolable al comenzar la pandemia, en el país más poblado de África, ya que tenían problemas con el agua, y falta de infraestructura para parar el flagelo de la peste. Algo que también llama la atención es que los grandes medios hegemónicos a nivel mundial no se ocupen del país que viene mostrando la mejor performance en su lucha contra el COVID-19. Es muy difícil encontrar información actualizada y seria, parece que al mundo no le interesa.

En este ranking luego se ubican Cuba y Afganistán, con apenas 36 muertos.

De Afganistán se sabe poco. Lo que es seguro es que Estados Unidos, que es el país con más casos letales (42.000 al momento de este relevamiento), fue una peste más mortal que el propio coronavirus. El calor y su geografía le podrían jugar a favor.  Los medios internacionales, dicen que el país que hace 40 años vive en guerra tiene una situación sanitaria precaria, no obstante sus infectados, según se supo, en su mayoría son casos importados por diplomáticos y de sus pueblos fronterizos con Irán que, sí, tiene números alarmantes con más de 5000 muertos. Afganistán tiene una población de 37 millones de habitantes.

En cuanto a Cuba, no sólo sabemos que tiene números envidiables, sino que ha exportado médicos a distintos puntos del mundo, inclusive a la Argentina. La pequeña isla, que viene soportando un bloqueo económico fenomenal desde hace más de 50 años, se las ha arreglado para controlar la pandemia en forma exitosa. En los últimos días un avión proveniente de

China con barbijos y otros insumos donados por Jack Ma, el multimillonario dueño de la plataforma virtual Ali Babá, no pudo aterrizar en Cuba por el bloqueo norteamericano, aunque sí lo hizo en otros países latinoamericanos que estaban en el periplo programado. Cuba está mejor que Suecia, un país con casi la misma cantidad de habitantes y recursos muy superiores.

Después de Sudáfrica  y  Australia, con 58 y 63 víctimas, viene Argentina en el puesto número 9, con 136 casos fatales. Lo que indica, que más allá de algunas críticas interesadas, el gobierno argentino conducido por Alberto Fernández, ha acertado con la estrategia para enfrentar la pandemia. Es cierto que deberá pagar altos costos por haber priorizado la vida de los argentinos en detrimento de la actividad económica, que cayó y no se sabe hasta dónde. El aislamiento y la distancia social o física como se dice ahora, dieron muy buenos frutos. El otro camino no se sabe adónde nos hubiese conducido. Estados Unidos está pagando caro esa postura opuesta con más de 42 mil muertos y con 23 millones de desempleados en poco menos de dos meses. No ha podido solucionar ni la economía ni la salud.

La Argentina de este modo, queda mejor ubicada en este rubro que otros países de Latinoamérica como Chile, Brasil, e inclusive Méjico. También su situación es mejor que muchas otras naciones del orbe como Israel, Suecia, Alemania, Gran Bretaña, también de Italia y Francia, las más castigadas por la pandemia, y, por supuesto, de Estados Unidos.

Nuestro país tiene la ventaja de su extenso territorio, en donde queda diseminada toda su población. Más del 50% de los infectados y de las muertes, se sitúan en CABA y el conurbano bonaerense pero aun así los números son alentadores, más teniendo en cuenta que la población de La Matanza, por ejemplo, equivale a diez Islandia.

2) Porcentaje de víctimas por cantidad de habitantes

La cantidad de muertos en un país por sí sola no da para sacar conclusiones definitivas, ya que si no se tiene la cantidad de habitantes que tiene cada país, el dato no dice mucho.

Por eso en este análisis, se ha incluido esta variable y sorprendentemente se ve que la Argentina, con su 45 millones de habitantes, también ocupa el noveno lugar en la tabla de los mejores comportamientos ante el temible virus.

Delante de nuestro país, se ubican Nigeria, Venezuela, Afganistán, Sudáfrica, Japón, India, Australia y  Rusia. Como se observa, y este es el ranking válido, los cuatro primeros países no son considerados potencias mundiales, luego sí le siguen verdaderas potencias como Rusia y Japón, y es sorprendente la aparición de la India en este lote, ya que se la conoce como una nación con atrasos en el sistema sanitario y grandes bolsones de pobreza.

Con la ubicación lograda, quedamos por escaso margen arriba de Cuba, y ya con más distancia sobre China, Emiratos Árabes, Méjico y el resto de los países latinoamericanos. Pero quizás lo más relevante es que Argentina, está muy por arriba de la media mundial.

Los países que están peores que esa media mundial son Islandia, muy cerca Alemania, Irán, Estados Unidos, Suecia, Inglaterra y, por último, Italia y España.

Hay que advertir que ya no es Estados Unidos el más perjudicado por la pandemia, como lo indicaban al evaluarse la cantidad de muertos. Si relevamos esas víctimas teniendo en cuenta su gran población, está sorprendentemente mejor que Suecia e Inglaterra, mientras que a nadie le asombra que Italia y España sean los países dónde el COVID-19 hizo mayores estragos.

Puede observarse que los países peor ubicados – peor que la media mundial- son las grandes potencias económicas, excepto China, lo que hace avizorar un nuevo orden mundial para cuando pase la pandemia.

3.-Cantidad de Infectados

La cantidad de infectados en un país no es un dato; como cualquier otro, por sí sólo no significa nada ya que esa cifra depende de la cantidad de testeados. Puede que un país no tenga ningún caso, pero que no haya hecho ningún testeo. Por eso decimos que lo relevante es la cantidad de muertos, cifra muy difícil de ocultar.

En este sentido, la Argentina está muy bien ubicada. Entre los países elegidos se encuentra tercero, solo detrás de Cuba e Islandia. Acá también Estados Unidos es el que más contagiados tiene.

4.- El porcentaje de contagiados de acuerdo a la población.

Si se toma el promedio de contagiados por habitante vemos que Argentina sigue estando en el lote de los países con menos cantidad de contagiados. Hay que tener en cuenta que el total de testeados es muy bajo. Islandia por ejemplo, que posee 350 mil habitantes, tiene a una gran mayoría testeada y por ello su número proporcionalmente es el más alto. El país nórdico, junto a Estados Unidos, Italia, Francia y otras grandes naciones, está por encima de la media mundial.

Este promedio ubica muy bien principalmente a Nigeria, Venezuela, India y China (donde se inició la pandemia). La Argentina muestra que sus resultados son mejores que la media internacional, y supera muchos de los países denominados del primer mundo.

5.- Conclusiones

La pandemia ha alcanzado su pico en los países del norte; la llegada de la primavera y la probable creación de una vacuna, auguran tiempos mejores. En cambio, a los países que están por entrar en invierno todavía no les ha llegado la mayor virulencia del coronavirus.

Más allá de los muertos, que pueden llegar a ser pocos, comparados con otras pestes (50 millones la gripe española, 2 millones la gripe porcina), se avizora una hecatombe económica que ya empezó. Hay sectores de la economía que han perdido fortunas, por ejemplo  las compañías aéreas o el turismo en general, que difícilmente se repongan rápido. Hay pocos ganadores, entre ellas las plataformas virtuales como Amazon o Ali Babá que están facturando como nunca. Las bolsas del mundo sufren pérdidas enormes, el petróleo  no vale nada.  La recesión en Estados Unidos, hasta ahora la mayor potencia mundial, será peor que el crack del ‘29. Hay quienes predicen que China saldrá favorecida de esto, ya que sortearon con relativo éxito la pandemia, están comprando por monedas sus propias compañías en las distintas bolsas del mundo, y tienen grandes acreencias con muchos países incluso con los grandes de Europa. Su imperio ha crecido y ya tiene puestas sus patas con inversiones en la mayoría de las naciones del orbe. Es de esperar que este nuevo orden mundial, que dejaría a Estados Unidos (en una año donde elige presidente) en segundo plano, no genere en su retroceso una guerra de impredecibles consecuencia.

Argentina no escapa a la realidad mundial y, si bien como muestran los números, su comportamiento frente a la pandemia hasta ahora ha sido exitoso, el panorama económico es complicado. El país venía de una situación muy crítica, con un endeudamiento fenomenal, y el parate de la actividad ha puesto en riesgo a muchísimas actividades, a una gran cantidad de pymes que son la polea del crecimiento y quienes generan la mayor parte del trabajo, que ahora no tienen la espalda para soportar un parate prolongado. Por otra parte, los más pequeños, el cuentapropismo, emprendedores de toda clase, comercios, servicios y trabajadores del sector informal, salvo honrosas excepciones, se encuentran sin ingresos.

En medio de la pandemia, el ministro Guzmán se encuentra negociando con el FMI y con los tenedores de bonos de la deuda, algunos nacionales, otros extranjeros y buitres también.

Si se llega al acuerdo ofrecido por la Argentina, el momento puede significar una oportunidad, la gran salida de dólares por los intereses de la deuda y su capital que según el esquema no se irán por los tres años de gracia pedidos, se podrán utilizar para inyectar dinero fresco a la economía para su recuperación.

La otra arma que Alberto Fernández exhibe es el impuesto a la riqueza, que si pasa por el Congreso y se convierte en ley, reportará a las arcas gubernamentales unos 3 mil millones de dólares, que servirá para mitigar los estragos terribles que deja el COVID-19.

Si el gobierno argentino muestra la misma pericia en lo económico, que la utilizada frente a la pandemia, quizás podamos salir más rápido de lo que hoy creemos y con un costo bajo teniendo en cuenta las circunstancias.