domingo, febrero 28, 2021
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LIDERAZGO ABIERTO

Por Fernando Cristian Zabala y Manuel Andrés Álvarez (Coautores)
LIDERAZGO ABIERTO

 

 

“Los líderes deben ser personas íntegras, dispuestas a admitir sus errores, a

demostrar que están atentas y a ser vulnerables y honestas.”

Ray Anderson

 

“Cuando estamos abiertos a ser vulnerables, sabemos que

estamos completamente vivos.”

Zalman Schachter-Shalomi

 

 

Resulta de vital importancia saber que el liderazgo es un proceso social que concierne a las relaciones de las personas en la búsqueda de lograr materializar en resultados efectivos las visiones individuales y colectivas de las mismas, por un lado, y por otro lado como todo proceso social, es dinámico, cambiante y adaptable. En este último sentido es importante también reconocer que se verá afectado por las tecnologías sociales que están modificando todas las relaciones interpersonales, y por tanto el liderazgo como tal debe modificarse en sus procesos y adecuarse a las nuevas tendencias y forma de comunicación sociales.

También es cierto que existen otros cambios que están obligando a las organizaciones, sus estructuras, procesos, y los bienes y servicios generados por ellas a adecuarse a demandas muy cambiantes debido a múltiples factores, algunas de ellas cuestiones de fondo en cuanto a sustentabilidad ambiental, responsabilidad social y cambios de paradigmas culturales, sociales y políticos, como algunas otras de coyuntura debido a períodos de fluctuación económica. Todos estos factores pueden transformarse en críticos para el proceso de liderazgo dentro de las organizaciones poniendo en juego la propia supervivencia de las mismas.

Muchos ejecutivos están convencidos que en épocas de cambios profundos y crisis se requiere un liderazgo más controlador y centralizado, con límites muy estrictos en cuanto a compartir información (no solo la confidencial, que sí debe tenerse a resguardo mediante protocolos adecuados); brindar espacios de creatividad, decisiones y responsabilidades a los colaboradores, imponiendo decisiones centralizadas creyendo que con ello se acumula poder. Uno de los principales motivos por el cual ello sucede y suscita temor a desarrollar un liderazgo abierto, es precisamente que el líder cree que pierde el control de la situación.

Por el contrario, entendemos que un enfoque disciplinado de estrategia abierta requiere un continuo análisis prospectivo, en donde la visión (compartida) y previsión, por un lado, y la planificación y estructura de ejecución por otro, adquieren importancia sustantiva para la supervivencia y desarrollo sostenible de las organizaciones. Es aquí donde el liderazgo abierto marca la diferencia necesaria y se sustenta en bases de poder más fuertes.

Entendemos por liderazgo abierto al proceso de descentralización y distribución de decisiones y responsabilidades, con la generalización de un clima de confianza, cordialidad, autenticidad y transparencia en los ambientes de trabajo, sustentado en el temperamento equilibrado, claridad de pensamientos, conductas, competencias aprendidas y desarrolladas por el líder, para el despliegue efectivo y la amplificación de las habilidades de participación y construcción con el equipo de colaboradores de una visión colectiva y la contribución en la implementación de la misión para hacer realidad esa visión.

El líder abierto asume entonces, una dimensión de catalizador de cambios útiles y sustentables, tanto dentro de la organización y el impacto efectivo de ella en el entorno, haciendo eje en los resultados; como del desarrollo de los colaboradores profesionalmente, pero más importante aún, en la de los colaboradores como sujeto –  persona. Y ambas deben estar equilibradas.

Si bien nadie es en lo absoluto completamente optimista, ni completamente pesimista, y esto depende de condiciones situacionales de contexto y emocionales internas de las personas, en general los líderes abiertos crean las condiciones para que esas situaciones permitan siempre obtener alguna ganancia, tanto en lo material como en lo personal y espiritual de las personas. El liderazgo abierto requiere tener y/o desarrollar una personalidad más abierta a visiones optimistas, ver en cada situación un desafío a superar y una oportunidad, y cuando no se pueda superar este desafío de acuerdo a las expectativas, al menos capitalizar las enseñanzas y acrecentar la experiencia. Sabemos que la complejidad es una propiedad inherente a todo sistema real, la incertidumbre es un estado del observador, en este caso el líder o su equipo, o ambos, pero esta incertidumbre no debe conducirnos al desconcierto. Por el contrario, debemos aprender a manejarnos en la incertidumbre y obtener los mejores resultados, ello lo podemos lograr con aprendizaje y experiencia para lo cual se requiere tener una visión optimista.

En cambio, una personalidad pesimista aparte de contagiar el derrotismo, considera que abrirse, colaborar y compartir no puede conducir a buen fin. Que la concesión de renunciar al control estricto implica siempre un riesgo demasiado grande, y son incapaces de asumirlo.

El liderazgo abierto permite entre otras cosas compartir información con mayor cantidad de colaboradores y al mismo tiempo hacerse de mayor cantidad de fuentes de información, a partir de las mismas personas a las que se le comparte.

Otro aspecto a tener en cuenta, es la relación de la visión del éxito, o efectividad organizacional: obtener buenos resultados haciendo bien las cosas, y que los mismos sean útiles a la organización y al contexto permitiendo un desarrollo conjunto sostenible. Este resultado provendrá de un equipo de personas motivadas que trabajen en forma colaborativa, y no de grupo de individuos que desconfían el uno del otro, que estén a la defensiva y compitiendo permanentemente entre ellos.

El líder debe tener en mente siempre estas dos visiones de orientación, hacia las personas siendo un desarrollador de equipos colectivos y sus miembros como individuos y hacia los resultados efectivos.

En los momentos difíciles, la fuerza del líder proviene del equipo y de todas y cada una de las personas que lo integran, de lo que saben hacer, y de las decisiones que tomen dentro de sus competencias, las que serán fruto de asumir las responsabilidades por la propia tarea. Un buen líder empieza por reconocer sus limitaciones y estar dispuesto a apoyar y apoyarse en los colaboradores. Al contrario, si se fomenta el individualismo y la competencia interna, además de los momentos contextuales difíciles que nos toquen afrontar, los estaríamos potenciando y generando las condiciones adecuadas para crear innecesariamente conflictos internos que perjudican a las mismas personas, socavando y debilitando a las organizaciones arrastrándolas al fracaso y colapso.

Otro aspecto importante a considerar para el éxito de las organizaciones, es la innovación y creatividad permanente con la adaptación a superar problemas y generar los mejores resultados.

La innovación y creatividad es el resultado de usinas de ideas generadas en climas de colaboración resultante solo de procesos de liderazgo abierto, en donde la inventiva, las soluciones originales y efectivas para la mayoría de las situaciones problema del quehacer diario que le toque enfrentar a las organizaciones, sean éstas desvíos, obstáculos, alternativas u oportunidades, son fomentadas y facilitadas.

 

“¿Consideramos las organizaciones máquinas bien aceitadas u

organismos vivientes integrados por personas interconectadas?

Meg Wheatley

 

“¿Cómo pueden las organizaciones ser creativas

en ausencia de líderes creativos y curiosos?”

Betty Sue Flowers