sábado, septiembre 25, 2021
Inicio > Regionales > Berisso > 500 mil Muertos por coronavirus
Borges, la pandemia y el sistema métrico decimal

500 mil Muertos por coronavirus
Borges, la pandemia y el sistema métrico decimal

Un número redondo

De las tantas anécdotas que Borges nos ha dejado, hay una que viene a cuento por estos días, cuando los muertos por la pandemia llegaron y luego sobrepasaron los 100 mil, y que desde luego,  despertaron las críticas y los comentarios más aciagos de muchos periodistas que volcaron ríos de tinta en los diarios, que dedicaron interminables horas en la televisión y la radio, mientras que a su vez personas bien intencionada y otras no tanto, como los famosos trols, inundaron las redes sociales, comentando el fatal hecho que se haga llegado al simbólico número, de decesos por el covid.

 Dicen que cuando a Jorge Luis se le murió su madre, doña Leonor Acevedo —en julio de 1975 y a los 99 años—, una vecina del escritor comentó que era una pena que a doña Leonor le faltara tan poco para llegar viva a los cien. Borges estaba allí cuando aquella mujer dijo esto, “¡Qué admiración tan curiosa tiene usted, señora, por el sistema métrico decimal“. No había por qué hacer tanta diferencia entre los 99 y los cien, salvo por la superstición de los números redondos.

El español Justo Serna decía que los hombres en la actualidad nos hemos acostumbrado a darle más importancia a los números redondos, como si la cifra exacta, acabada en cero, tuviera algo de especial, un añadido mágico que justificara la evocación. Pero, como nos advirtió Enrique Vila-Matas, es absurdo el prestigio que concedemos a los números redondos. Es una superstición que muchos compartimos, una superstición que, en fin, carece de fundamento.

Que dijeron los periódicos

Sin embargo, los periódicos locales, se aprovecharon de esa superstición e hicieron unas tapas no muy creativas señalando que la Argentina había llegado a los 100.000 muertos por el coronavirus.

Clarín apeló a la tapa negra, utilizada muchas veces para calificar tardes negras en el fútbol, o viernes negros en los mercados, o cualquier otra desgracia. Nada nuevo. En tanto Perfil, también sin imágenes coloca la cifra y un símbolo del luto sobre una tapa blanca. Mientras que La Nación, publica el hecho como la principal noticia de tapa, pero acompañada de otras noticias, incluso las deportivas.

Ahora bien que significa para la Argentina esa cifra. Por supuesto que es un número importante. También es cierto que 95 mil o 105 mil no cambian el análisis. De hecho muchos países han superado largamente esta cifra. Sin ir más lejos, Brasil nuestra hermana y vecina nación ha superado con creces los 500 mil muertos. Para la prensa brasileña, el recurso de las tapas, ya se debe estar haber agotado.

Los números de la desgracia

El virus que se identificó a fines de 2019 en Wuhan, una zona remota de China, ya causó más de 4 millones de muertes en todo el planeta. Estados Unidos es el país con más decesos (más 607.700), seguido por Brasil (más de 535.800) e India (más de 411.400).

En la región, la nómina de las naciones más afectadas se completa con México (más de 235.270 muertes), Perú (más de 194.400), Colombia (más de 113.300), luego viene la Argentina que en el ranking mundial está en el número 13, antes de ella está por ejemplo Reino Unido con más de 120 mil muertos.

Se vienen las elecciones

En un año electoral, todos quieren sacar ventajas, y lamentablemente esta cifra supersticiosa pero real ha desatado opiniones mezquinas, interesadas, falaces e irrespetuosas ante el dolor ajeno, con tal de llevarse cada uno, agua para cada molino.

La oposición ha hecho hincapié en tres argumentos, que el gobierno ha respondido con los suyos propios, que aquí planteamos.

Primero, que se empezó tarde con la vacunación, especialmente reclaman la compra de la vacuna Pfizer, dicen que con ello se hubieran evitado miles de muertos. El  oficialismo responde que es falso, porque el país empezó a vacunar en tiempo y forma, en la medida que los laboratorios las fueron entregando y que si bien no llegó la Pfizer por desacuerdos en la negociación, tanto la Sputnik, la Sinopharm y Aztrra Zéneca, entre otras se inocularon colocando a la Argentina en el lote de los países que más vacunaron en el planeta. 

Segundo: Que el vacunatorio VIP que permitió que se adelantaran en la fila 375 personas, por lo menos ese es el número que figura en la causa judicial abierta, también tiene mucho que ver con el número de muertos. Desde el gobierno no niegan el hecho, tal es así que el Ministro de Salud tuvo que renunciar por el escándalo, pero más allá de lo condenable de la situación desde el punto de vista ético, aseguran que es irrelevante, teniendo en cuenta que son millones los vacunados hasta este momento.

Tercero: La oposición cree que la cuarentena fue muy larga y que los resultados económicos fueron desastrosos, desde el gobierno aseguran que la cuarentena no fue tan estricta, que fue administrada y que sirvió para ganar tiempo tratando que el sistema de salud no colapsara, y que no se tuvieran que ver imágenes como en otros lugares del mundo, de fosas comunes o de gente muriendo en las calles sin asistencia.

Es muy difícil que un país salga adelante con tal grado de mezquindad.

Odiosas comparaciones

Los medios han caído en la fácil tentación de comparar la cantidad de muertos que ha sufrido el país, con la de otros países, en general muy distintos, sin realizar un análisis riguroso, ni una ponderación adecuada de todos los factores que inciden en el número de decesos de cada caso.

Por ello, las comparaciones son odiosas, no sirven en tanto no tengan en cuenta todos los datos que hagan comparable la situación de cada uno.

Argentina tiene una importante cantidad de habitantes que la coloca en un segundo lote después de los muy poblados como EEUU, China Brasil, India o Rusia. Nuestro país con sus 45 millones de habitantes tiene similitudes en ese sentido con muchos países de Europa, España, Italia, Francia, entre otros. Pero el grado de desarrollo, los índices de pobreza, la extensión del territorio, la idiosincrasia de los pueblos, son parámetros totalmente distintos que sino lo tenemos en cuenta, nos puede lleva a conclusiones equivocadas.

Por ejemplo, no es lo mismo conseguir vacunas para 3 millones de personas como es el caso Uruguay o de 19 millones para uno largo país como Chile, que vacunar a casi 50 millones de habitantes, como nos toca a nosotros, mucho menos comparables es con la India donde viven 1400 millones de personas.

Como hicimos las cosas

No hemos sido los mejores a la hora de enfrentar la pandemia, pero tampoco los peores. A lo largo de casi dos años que convivimos con el coronavirus, se han salvado muchas vidas gracias a un estado presente que tuvo que reacomodar un sistema de salud deficiente en medio de una economía en recesión, con alta inflación y una deuda externa agobiante. No fue fácil.

Por suerte, y hay que reconocerlo hubo un trabajo inconmensurable del personal de salud, que actuó con abnegación, profesionalidad, responsabilidad, en forma incansable, que permitió que cerca de 4.500.000 de compatriotas infectados, se hayan recuperado, pese a la irresponsabilidad de una parte de la sociedad que incluye a muchos políticos y comunicadores sociales, que en su momento, tildaron a las vacunas de veneno, que llamaron a la desobediencia civil, que difundieron la quema de barbijos, que asistieron a marchas innecesarias, que compartieron fiestas clandestinas, que viajaron irresponsablemente al exterior, que trucharon los famosos PCR, entre otras barbaridades.

Los que se salvaron

Pero de los 4.500.000 recuperados nadie habla, ni nadie festeja, y aunque también sea un número redondo, no hay tapas para ello.

Claro que como dice un viejo axioma periodístico, no es noticia que un avión llegue sin problema a su destino, si lo es en cambio, cuando se estrella y muere gente.

Por eso, volvemos inevitablemente a Borges, cuando nos hablaba existencialmente de nuestro destino individual, y que bien podemos asimilar, a lo que nos pasa a los argentinos como pueblo.

“Todos los hechos que pueden ocurrirle a un hombre, desde el instante de su nacimiento hasta el de su muerte, han sido prefijados por él. Así, toda negligencia es deliberada, todo casual encuentro una cita, toda humillación una penitencia, todo fracaso una misteriosa victoria, toda muerte un suicidio. No hay consuelo más hábil que el pensamiento de que hemos elegido nuestras desdichas.“