jueves, septiembre 29, 2022
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Hablemos de dinero

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Hablemos de dinero

Enzo Campana es ingeniero y Director de la Maestría en Administración de Negocios (MBA) de la UTN La Plata. En esta singular columna, Campana cuenta los pilares necesarios para llevar una idea a un hecho real.

La frase «tengo una idea espectacular, lástima que no tengo dinero para llevarla adelante…» la he escuchado más de una vez entre aspirantes a emprendedores.

La frase es intrínsecamente falaz, por dos razones, la primera es que si el emprendedor tiene dinero, lo mejor que puede hacer es disfrutar del dinero que tiene y no llevar adelante la idea, ya que al final del camino va a descubrir que perdió el dinero y la idea.

La segunda razón y más importante todavía es que no tiene «una idea espectacular» simplemente tiene una idea incompleta, que debe seguir trabajándola.

Toda idea debe sostenerse sobre tres columnas. La primera columna es la del cliente, esto significa que debe hacer feliz a un número considerable de personas las cuales deben estar dispuestas a pagar por la idea. La segunda es la de la factibilidad, esto quiere decir que la idea debe poder materializarse y tener cierto grado de robustez que le permita resistir el paso del tiempo para la que fue hecha.

Y finalmente la tercera, que no por ser la tercera es la menos importante, es la de los proveedores, los cuales siempre son los aliados estratégicos naturales de la idea. Los proveedores son los encargados de proveer recursos físicos, servicios y dinero al gestor de la idea.

Y al aparecer en ese análisis la palabra dinero, surge la pregunta natural, ¿de cuánto dinero estamos hablando?

Frente a esta pregunta el emprendedor palidece, y comienza a barajar números, mientras por su mente pasan el alquiler de un espacio, la compra de elementos de administración, la adquisición de máquinas, los gastos publicitarios y comunicacionales, las materias primas e insumos… y la cuenta sigue.

¿En realidad necesita realmente todo eso?

La respuesta es contundente: «NO»

Comencemos por el espacio físico, negocios que hoy cambiaron al mundo se iniciaron en el garaje de una casa, por lo tanto porque no hacer lo mismo. El garaje, el galponcito del fondo o simplemente nuestra habitación son espacios aceptables y gratuitos para llevar adelante una idea.

Veamos ahora la publicidad y la comunicación. Hoy internet es un excelente proveedor de medios publicitarios y comunicacionales totalmente gratuitos. La mayoría de las empresas y emprendimientos están presentes en las principales redes sociales (facebook, Instagram, TikTok, Twich), pudiendo dar a conocer la idea y gestionar las comunicaciones con sus clientes. ¿Quién se imaginaría que algún día un emprendedor contaría con las mismas herramientas que las grandes multinacionales (Nike, CocaCola, Ford, otras) y gratis?

Aparecen en este momento en el análisis la maquinaria; la pregunta es ¿las necesito realmente? Hoy en el mundo la mayoría de las industrias están sub explotadas. Esto significa que existe una alta posibilidad de encontrar en las cercanías de nuestra base de operaciones alguna empresa que tenga las máquinas y equipos necesarios para materializar nuestra idea a muy bajo costo.

Como resultado de lo expuesto descubrimos que terminamos necesitando muchísimo menos dinero del que habíamos previsto inicialmente.

¿De dónde obtenerlo?

Para ello existen tres proveedores naturales y uno artificial.

Comencemos por los naturales: el primero de ellos somos nosotros mismos y nuestro entorno familiar, padres, abuelos, tíos y hermanos pueden arrimar algo de dinero a nuestros propios ahorros para darle algo de aire a nuestro proyecto. A lo largo de mi vida he conocido numerosos emprendimientos que comenzaron de esta manera y hoy son empresas sólidas y confiables. El único detalle que debemos respetar es que el dinero que nos dan es una deuda que asumimos y como tal debemos considerarla. Por lo tanto tenemos el compromiso moral de devolverlo con los intereses correspondientes en el tiempo estipulado.

El segundo proveedor natural de dinero son los proveedores de materias primas e insumos. Es habitual que se pacte con algo de plazo la compra de los materiales necesarios para materializar nuestra idea. Inicialmente los plazos y montos van a ser pequeños pero en la medida que pase el tiempo y seamos confiables a los ojos de los proveedores tanto el monto como el tiempo se ampliaran.

El tercer y más importante proveedor natural son los propios clientes. En muchos sectores de negocio esta sobreentendido que el cliente aporte un adelanto de dinero por el producto que quiere adquirir, ejemplos típicos son las obras de construcción, las modistas, los arquitectos, y la compra de vehículos. Un caso especial es el sistema de mecenazgo donde un grupo de clientes potenciales aportan el dinero para la compra del producto que estamos ofreciendo, dinero con el cual colaboran para la puesta en marcha del emprendimiento, asumiendo que con el tiempo recibirían lo que hoy se está ofreciendo simplemente en los papeles.

Como cierre nos queda hablar del proveedor artificial. Estos son los bancos. Estas son entidades diseñadas en teoría para financiar empresas, aunque en la práctica hoy han perdido este sentido para convertirse en organizaciones diseñadas para hacer dinero del dinero.  Por lo tanto no pueden entender la esencia de nuestra idea, ni tienen los medios para ayudarnos en momentos de dificultad. Como resultado de lo expuesto es preferible mantenernos muy lejos de ellos.

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