domingo, octubre 2, 2022
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Historia de una iniciativa visionaria

Acrildur
Historia de una iniciativa visionaria

La empresa que se especializa en hidromasajes, piscinas y saunas es pionera en el rubro, vivió momentos de esplendor, sobrevivió holgadamente a la pandemia y se proyecta a futuro. La pertenencia al Polígono Industrial de Berisso.

“¿Hidroqué?” preguntó el gerente de compras de la casa de sanitarios más importante de Buenos Aires. “Hidromasajes” contestó Gaspar Rocasalva. Era la década del ‘80 y Rocasalva era el pionero de los hidromasajes. Se había decidido a fabricarlos después de haber visto un folleto de la empresa Jacuzzi. Él tenía experiencia en el trabajo del plástico pero en materia de acrílico estaba todo por hacerse. Lógicamente, tuvo que empezar de cero, fabricar las maquinarias, desarrollar los sets, hacerlos a mano, procurarse la materia prima. Así nació Acrildur. El negocio, instalado en el barrio El Mercadito, prosperó y se amplió con la fabricación de piscinas, saunas y otros artículos afines.
En 1990, Rocasalva se asienta en Berisso y gana el primer premio al diseño y la calidad en San Pablo , Brasil, en una exposición con países de todo el mundo. Gracias a esto, se instala en Brasil y se expande a Santiago de Chile, hasta que el efecto Tequila se llevó todo puesto, debió cerrar las sucursales y quedarse en Argentina. Hoy, la empresa tiene dos galpones pero llegaron a ser tres.
Rocasalva formó junto a Matías Graziosi la sociedad Roca Platino, dueña de la marca Acrildur, actualmente asentada en el polígono industrial de Berisso. La demanda de los productos que fabrica es constante pero hay variaciones estacionales.
Graziosi explica que en octubre y noviembre “se trabaja mucho lo que es exterior: minipiscinas de 5 o 6 personas; hay quienes eligen modelos más chicos pero, por lo general, esa temporada va todo más dirigido a exterior. Ofrecemos el hidromasaje “llave en mano” ya con la estructura de madera o de PVC instalado. Y después, durante el año, el producto más clásico es el hidromasaje simple, que es el que está en todas las casas. Ahora lo que pasa es que los arquitectos están empezando a pensar en hidromasajes anchos. Pasan de una medida clásica de 1,70 x 0,70 a 1,70 x 0,80, que esos 10 cm en espacio no es tanto pero es mucho más cómodo. Entonces la gente prefiere un modelo más grande. O 1,80 por 0,90, que es uno doble intermedio.Se dejó de usar el hidromasaje chiquito”.
-El hidromasaje es un electrodoméstico más de la casa -interviene Rocasalva-. En general está mal usado. La gente se mete, lo usa un rato y ya está. El hidromasaje tiene que servir para adelgazar, es uno de los beneficios, eso se consigue con sales o con sal común, se produce un efecto de ósmosis y se eliminan grasas. También para masajes, luego de haber tenido un esfuerzo físico, un entrenamiento o algo de eso. Por eso es que hace años se está instalando en los clubes para los jugadores de fútbol y los jugadores de rugby, porque trabaja en los músculos de modo que se produce menos ácido láctico que es el que duele después de un esfuerzo físico. Después tenemos la parte de relajación, que ahí uno se mete en agua calentita y luego tiene que ir elevando la temperatura agregando agua caliente, y se va drenando por un rebalse que tiene, y la persona empieza a transpirar ahí adentro y se produce el “corte nervioso” como decimos nosotros y ahí empieza a relajarse. Esos pasos, no todas las personas que compran un hidromasaje los saben ni los hacen pero el que lo hace es fanático de esto.
Tan constante es la demanda de los productos de Acrildur y tantos beneficios reportan los hidromasajes que, incluso en pandemia, con un refuerzo de la presencia en redes sociales, el volumen de venta no tuvo bajas significativas: 
-Mucha gente al no poder salir de vacaciones ni poder salir de la casa, invertía y Acrildur vendió sus productos -contó Graziosi-. Como contrapartida, hubo gente que quedó complicada económicamente y no compró. Creo que compensamos entre la gente que invirtió en la casa y la que por motivos laborales y demás, dejó de invertir. Creo que quedamos empatados o un poquito arriba. La gente, ante la incertidumbre, mete en construcción, mete en ladrillos y nosotros estamos dentro de ese rubro. La gente por ahí apuesta a mejorar la casa, el patio, invertir en piscinas.
Hoy, la firma está en expansión, con un local nuevo pronto a inaugurarse en Ringuelet.

Desde el Polígono Industrial de Berisso

“Pasamos más tiempo acá que en nuestra casa” cuenta Gaspar Rocasalva, quien fue en tres oportunidades presidente de la Cámara Empresaria del Polígono Industrial de Berisso (CEPIB), hoy en manos de una comisión normalizadora. Rocasalva explica que el problema más inmediato es que solo el 50% de las empresas pagan las expensas, entonces apenas se cubren los gastos y no se pueden hacer obras.
Rocasalva también se refirió a la relación con los políticos. Cuenta que el presidente del Polígono, al ser un funcionario del Ministerio de la Producción, a veces no era apto técnicamente o desconocía cómo era un emprendimiento particular o no atendía a los empresarios. “Así como intendentes a los que no les importábamos. Acá generamos muchísimos puestos de trabajo (alrededor de 700). Los intendentes tendrían que prestarnos más atención. Hubo intendentes que fueron una maravilla y otros que en su mandato nunca pisaron el polígono”. 
Sin embargo, el panorama no es completamente negativo. Se instalaron medidores de luz, llegó el agua corriente y en cuanto a la organización de la CEPIB “por suerte los jóvenes han tomado la responsabilidad. Hay que dedicar mucho tiempo y esfuerzo y a veces se descuida la propia empresa” cuenta Rocasalva por experiencia y concluye: “al Polígono lo queremos, es nuestra casa”.

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