miércoles, octubre 5, 2022
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Intentan asesinar a Cristina

El día del atentado
Intentan asesinar a Cristina

Las imágenes que nos muestra la televisión al principio son confusas, un arremolinamiento de gente junto a Cristina cómo siempre, ella firmando el libro “Sinceramente” a sus seguidores. Una mano que se alza con algo negro, un clic casi imperceptible, ella que se agacha como si se le hubiese caído algo, otro arremolinamiento, empujones, ella sigue firmando libros y recién aparece abriéndose paso su custodia personal.

De a poco nos vamos enterando que alguien quiso matar a la vicepresidenta, y comienzan a aparecer otros planos donde se ve más claro el arma, depende del canal que uno mire es la gravedad del suceso. Se especula que sea un arma de juguete, después se sabría que era una pistola de verdad Bersa calibre 380 con cinco proyectiles. Ahora las imágenes son aterradoras.

El hombre que le disparó, y que por suerte la bala no salió porque quedó atrapada en la corredera, ya sea por falla en la propia pistola o por la impericia del tirador, quien fue atrapado rápidamente por los manifestantes que estaban alrededor, a pesar de que en él lugar había policías por todos lados, además de la custodia personal de Cristina.

Se trata de Fernando André Sabag Montiel, de 35 años y de nacionalidad brasileña, que tiene unos tatuajes neonazi en su brazo, que luego le encontraron como 100 balas en su casa de San Martín, y que también se supo que tuvo algunas apariciones en el canal de TV Crónica junto a su pareja manifestándose en contra de los llamados “planeros”. Según se pudo averiguar, tiene algunas denuncias por violencia de género, maltrato animal y por ser un individuo violento en general.

La fortuna quiso que el arma no se disparará, cuesta imaginar cual hubiese sido la reacción de la gente, la de los medio de comunicación y la de todo el arco político, si se hubiese consumado el magnicidio, porque a decir verdad estuvimos a un tris de ver en vivo y en directo cómo la cabeza de Cristina eran destrozada por una bala (ver foto). Aterrador.

Al poco tiempo de suceder el atentado, se alzaron voces destempladas de los periodistas, y declaraciones temerarias de algunos dirigentes políticos que no alcanzan a comprender lo difícil y terrible de la situación.

En general se disimulaba muy mal la intención de echar más leña al fuego, o de llevar agua para su molino. Faltaban voces de calma.

Todavía no había información oficial sobre lo acaecido, que todos buscaban culpables a diestra y siniestra.

Estaban los que pedían la cabeza de Aníbal Fernández por su inoperancia. Otros que daban por sentado que el fracasado tirador era un producto directo de lo que habría dicho un determinado periodista o medio, o de la actitud beligerante de Larreta en los últimos tiempos.

En esos desatinos pronunciados sin filtros, una legisladora se aventuró a decir que era una maniobra electoral de Cristina, el Diario Clarín por su parte titulaba que en un episodio confuso le habrían apuntado a la vicepresidenta, minimizando el episodio. Otro periodista afirmaba que fue un gran susto, pero que él hecho era muy favorable a Cristina. En fin la telebasura en su máxima expresión.

Hubo excepciones por suerte, como cuando Carolina Losada, le respondió a periodistas de La Nación + que criticaban el feriado decretado por el presidente, que era de una miserabilidad política intentar sacar alguna ventaja en un momento tan grave.

Hasta aquí la información

Cuando las aguas del terror van bajando y de a poco se vislumbra la verdad, se especula que aparentemente se trataría de un hecho aislado producto de un desequilibrado que no obedece a ninguna organización, ni ha sido para nada ni por nadie planificado.

Lo que reviste al hecho de una mayor gravedad, porque si se tratara de una conspiración con nombre y apellido, se podría apuntar a un enemigo concreto.

Pero no, ahora se sabe que cualquier ciudadano que tenga inoculado el odio alimentado por los medios de comunicación y las redes sociales, puede ser el autor.

No se sabe a ciencia cierta, si una marcha o decretar un feriado era lo mejor, pero una gran parte del pueblo sintió que era necesario expresarse.

Necesitamos mucho más que eso para salir de esta situación. Argentina vive un momento delicado en lo social y en lo económico, y claramente la violencia no es el camino, mucho menos el odio. Son momentos de reflexión. Nos estamos jugando la estabilidad democrática, la paz social y el Estado de Derecho.

Es toda la dirigencia política la que tiene que dar el paso. El gobierno debe convocar a la oposición. Así como una vez Cafiero en nombre del peronismo cruzó la Plaza para decirle a Alfonsín que tenía el apoyo de la oposición para defender la democracia. Hoy sería bueno que Larreta, Macri, Patricia Bullrich, los radicales y los principales dirigentes del arco opositor se mostraran junto a Alberto Fernández frente al pueblo y dieran una señal de que la casa está en orden pese a las dificultades, y que se reafirme un verdadero Nunca Más a la violencia política en la Argentina.

Desde nuestra redacción no nos queda más que repudiar este terrible hecho, solidarizarnos con la vicepresidenta Cristina Fernández, pedir el esclarecimiento rápido, y hacer votos para que la paz y la convivencia democrática sean los valores en los que se asiente el futuro de nuestra querida patria.

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