miércoles, abril 24, 2024
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Se amplió el Estado de Emergencia Agropecuaria en General Paz

Por la sequía
Se amplió el Estado de Emergencia Agropecuaria en General Paz

La Secretaría de Producción y Ambiente, comunicó que el Estado de Emergencia y/o Desastre Agropecuario por sequía, se extiende hasta el 31 de octubre de este año, luego de una Resolución favorable al informe que presentó esa área municipal.

De esta manera, tanto los productores declarados en emergencia o desastre agropecuario como los que aún no se registraron, deberán presentar el formulario de ratificación a la Declaración Jurada, según corresponda, antes del 31 de mayo, para acceder a los beneficios previstos en la Ley Provincial Nº 10.390.

Para más información, pueden acercarse a la Secretaría de Producción, de lunes a viernes en el horario comprendido entre las 8:00 y las 14:00 horas. Para entender esta decisión hay que repasar brevemente el impacto que ha tenido la última sequía en la economía regional y nacional.

Si bien en las últimas horas se registraron precipitaciones que para los productores fueron un alivio, la sequía sigue siendo el mayor problema que atraviesa el campo desde hace ya varios meses. El sector aporta 7 de cada 10 dólares que ingresan al país, ocupa de manera directa e indirecta 3,7 millones de personas y en 2022 exportó más de USD 55.000 millones, un récord histórico. Cualquier situación que lo afecte pegará de lleno en el funcionamiento de la economía argentina.

Es el tercer año consecutivo del fenómeno climático de La Niña, que en nuestro país provoca menores lluvias al promedio. En el último semestre de 2022 la falta de precipitaciones se agudizó, provocando severos daños en las principales producciones. Por ejemplo, la cosecha de trigo de la actual campaña culminó en 12,4 millones de toneladas, 10 millones de toneladas menos que en el ciclo anterior, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA).

Asimismo, todavía es una incógnita qué volumen alcanzará la producción de soja y maíz. A la fecha, la BCBA espera una cosecha de la oleaginosa de 41 millones de toneladas (-2,3 millones que la campaña anterior) y de 44,5 millones de maíz (-7,5 millones de toneladas). La ganadería y la lechería también se vieron severamente afectadas, pero aún no se puede mensurar bien el impacto productivo, y varias economías regionales sufrieron también el fenómeno, al que se sumaron las heladas tardías de finales de octubre y principios de noviembre pasado.

Impacto en las exportaciones

Como se dijo anteriormente, la agroindustria es responsable de 7 de cada 10 dólares que ingresan al país, por lo que cualquier merma en la producción representa un golpe a la cantidad de divisas que recibirá nuestro país. Para David Miazzo, economista jefe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), la caída en las exportaciones se ubicaría entre USD 10.000 millones y USD 15.000 millones.

Según Miazzo, esta merma en el ingreso de dólares tendrá su correlato en un aumento de la “presión cambiaria” y que impactará en los diferentes tipos de cambio, como los dólares bursátiles o libres, ejerciendo “presión sobre el blue y sobre la brecha”, que hoy se encuentra en torno al 100%. Esto se da en un contexto, indicó el especialista, de una “oferta excesiva de pesos”.

Otro de los efectos que trae consigo una caída en las exportaciones y una menor disponibilidad de dólares es la posibilidad de que se dé una profundización en las restricciones para importar, ya sean insumos, bienes de capital, autopartes o cualquier tipo de producto que puedan complicar el normal desempeño de los procesos productivos en nuestro país.

Cómo se encuentra actualmente el nivel de actividad

La sequía trae consigo una menor nivel de actividad de la economía ya que conlleva una merma en la producción de bienes como son los granos, la carne, la leche, frutas, etcétera y teniendo en cuenta que es el principal sector de la economía argentina, su impacto “directo” en la actividad se magnifica.

Pero también, señaló Miazzo, tiene un efecto negativo indirecto en el nivel de actividad, ya que una merma en la producción o rentabilidad del sector agropecuario conlleva a una menor demanda de logística y servicios asociados, como así también limita la capacidad de inversión de los productores limitando la compra de insumos, vehículos o maquinarias agrícolas, por citar algunos casos.

Según la Bolsa porteña, solamente el aporte de los cinco principales complejos granarios podría caer respecto a la campaña anterior entre el 21% y 30%, pudiendo representar una baja de USD 15.743 millones en el peor de los casos analizados por la entidad, equivalentes al 1,8% del PBI estimado. Pero para Miazzo, el impacto podría llegar a alcanzar entre dos y tres puntos del PBI, y que la economía “entre en recesión”.

La relación directa con la inflación

Otro efecto negativo que se proyecta por la sequía es que se encarezcan algunos alimentos por el hecho de que va a haber una menor oferta de los mismos. Si bien desde FADA aclaran que “Argentina exporta una parte importante de su producción y el impacto directo de esta situación es una menor oferta exportable, puede haber presiones de precios sobre maíz y trigo que puede impactar sobre la carne y el pan, por lo menos en sus costos de producción, más allá de que la participación de los granos en el precio final es menor, por lo que no tendría que impactar de lleno en la inflación”.

En producciones de economías regionales, como la de cítricos dulces que fue muy afectada por la falta de lluvias, el escenario podría ser más contundente. En este sentido, productores de naranjas y mandarinas del litoral argentino consultados por Infobae aseguraron que la oferta se retraerá durante este año como consecuencia de la caída de la producción, lo cual podría traer consigo una suba de precios de los productos.

Elvio Calgaro, productor citrícola de la zona entrerriana de Chajarí y referente de la Federación Agraria Argentina (FAA) en la zona. “Hace falta normalizar las lluvias. Es el segundo año consecutivo con sequía. Tenemos temperaturas de 37 grados y las últimas tormentas pasaron de largo. Por ello, las expectativas de rendimiento para la próxima zafra de citrus dulces son malas en Entre Ríos. Solamente contamos con un 30% de riego, y el 70% restante las plantas están muy deterioradas y sufren estrés por falta de agua. Esto va a complicar mucho la calidad de la fruta, y sobre todo el tamaño para la próxima zafra. Fruta va a haber, pero habrá menos rendimiento, menos tamaño y entrará más fruta en el cajón”.

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