lunes, junio 17, 2024
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Científicos estudian la comunicación entre el sistema nervioso y el aparato digestivo

Biología Celular - UNLP
Científicos estudian la comunicación entre el sistema nervioso y el aparato digestivo

El Grupo de Neurofisiología del IMBICE busca entender cómo es esta comunicación entre el tracto digestivo y el sistema nervioso y qué sucede con esta comunicación en contextos de desórdenes alimenticios o metabólicos como la obesidad, los atracones o ante la ingesta insuficiente de alimentos

El sobreconsumo de alimentos altos en azúcares y grasas durante las últimas décadas contribuyó de gran manera a la actual pandemia de la obesidad, de la cual tanto Argentina como otros países de América Latina no están exentos. Un equipo de investigadores del Instituto Multidisciplinario de Biología Celular (IMBICE), perteneciente a las facultades de Ciencias Exactas y Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, al CONICET y a la CICPBA, estudian la comunicación entre tracto digestivo-cerebro y analizan distintos fármacos destinados a combatir desórdenes alimenticios.

Para entender mejor a la obesidad a nivel fisiológico podemos pensarla como la consecuencia de un balance energético positivo, es decir, una situación en donde ingresan más calorías de las que se gastan.

Las calorías ingresan a nuestro cuerpo exclusivamente a través de alimentación, que a su vez está condicionada por múltiples factores que van desde algunos propios de los individuos, como la carga genética o el conocimiento apropiado de qué y cómo comer, hasta factores externos que en las sociedades occidentales dependen fundamentalmente de las políticas de estado y de la industria alimenticia, entre otros.

La ingesta de alimentos es un proceso biológico extremadamente complejo que incluye instancias previas a la ingesta per se, como el deseo de comer o iniciar la búsqueda de alimentos, acciones propias de la ingesta, cómo cuanto comer o qué comer, e instancias posteriores relacionadas a la saciedad, todas estas funciones son controladas por el sistema nervioso central, principalmente el cerebro.

Ahora bien, el cerebro no actúa solo ya que sus acciones dependen de la acción bidireccional con el sistema gastrointestinal. Los distintos órganos que conforman el sistema digestivo envían señales químicas hacia el sistema nervioso y regulan finamente funciones como la glucemia o el apetito.

El Grupo de Neurofisiología del IMBICE busca entender cómo es esta comunicación entre el tracto digestivo y el sistema nervioso y qué sucede con esta comunicación en contextos de desórdenes alimenticios o metabólicos como la obesidad, los atracones o ante la ingesta insuficiente de alimentos.

En el laboratorio se estudian distintas hormonas producidas por el tracto gastrointestinal que al actuar sobre el cerebro regulan aspectos como el hambre y la saciedad, los niveles de glucosa y triglicéridos en sangre, cuándo empezar a comer y cuánto hacerlo, el placer que experimentamos al ingerir alimentos o bebidas, e incluso pueden condicionar nuestro estado de ánimo.

El Dr. Mario Perelló, director de IMBICE nos cuenta que “en el marco de nuestras posibilidades intentamos ir desde aspectos netamente moleculares de cómo funcionan estos sistemas hasta realizar estudios en personas, que los llevamos adelante en colaboración con centros de salud. Gran parte de los estudios se realizan en ratones, modificados genéticamente o tratados con drogas experimentales, con los que se pueden realizar estudios preclínicos en forma controlada y sistemática”.

“Desde el año 2010, en el Grupo de Neurofisiología hemos estudiamos las bases neurobiológicas a través de las cuales la hormona ghrelina, producida en el estómago, actúa sobre algunas regiones del cerebro de ratones estimulando el placer experimentado al comer un alimento con alto contenido calórico. Esta experiencia placentera condiciona el tipo de alimento que nos interesa consumir y cuanto de él ingerimos”.

Ferreyra Franco
Redactor Periodístico
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