A 50 años de uno de los episodios más recordados de la historia reciente de La Plata, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) realizó un homenaje a los estudiantes víctimas del terrorismo de Estado durante la denominada Noche de los Lápices y les otorgó el título de Doctor/a Honoris Causa.
El acto se llevó a cabo en el histórico patio del Rectorado de la UNLP y fue encabezado por el presidente de la Universidad, Fernando Tauber. La ceremonia reunió a autoridades universitarias, representantes de los colegios de la UNLP y familiares de los estudiantes detenidos-desaparecidos.

La distinción fue entregada a los sobrevivientes Emilce Moler, Gustavo Calotti y Pablo Díaz, mientras que familiares recibieron el reconocimiento en representación de Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio De Acha, Horacio Ungaro, Daniel Alberto Racero, Víctor Treviño y María Clara Ciocchini, todos ellos estudiantes detenidos-desaparecidos.
Durante el homenaje, Tauber destacó la importancia de mantener viva la memoria y recordó especialmente el vínculo de aquellos jóvenes con las luchas estudiantiles y el boleto educativo. Además, señaló que la entrega de los Honoris Causa representa un reconocimiento a la militancia estudiantil secundaria de los años 70 y a las luchas por los derechos estudiantiles y la educación pública.
La distinción fue establecida mediante la Resolución 1031/2026, cuyos fundamentos remarcan el compromiso de la UNLP con la defensa de los derechos humanos y los procesos de Memoria, Verdad, Justicia y Reparación.

Un concierto por la memoria
Luego del acto se realizó el concierto “Y seguí cantando”, que reunió por primera vez en un mismo escenario a los cinco elencos musicales de la UNLP: el Cuarteto de Cuerdas, el Quinteto de Vientos, el Coro Universitario, el Coro Juvenil y el Coro de Cámara.
La propuesta forma parte de un ciclo de conciertos organizado para conmemorar los 50 años del golpe de Estado de 1976 y mantener vigente, a través de la música y el arte, la memoria de aquella época.
De esta manera, la Universidad platense recordó a los estudiantes que fueron víctimas de la represión y volvió a poner en primer plano el legado de una generación que quedó marcada por la persecución y la violencia estatal.



